El aprendizaje del alemán en la vida de Gabriela

September 19th, 2007 by Mercedes

Si uno tiene objetivos claros en su vida podrá lograr lo que desee. A pesar de que parezca una frase cursi, la realidad lo demuestra así. Por eso, si uno tiene disciplina y constancia en lo que hace, podrá llevar a cabo una serie de acciones que se verán recompensadas en un futuro. Y una de estas recompensas es la que está obteniendo Gabriela al estudiar el alemán en su natal Barcelona. A pesar que un principio la idea le pareció un poco descabellada, con el correr de los días fue cambiando de opinión. Ella siempre quiso aprender el alemán aún cuando siempre había oído comentarios que le decían que era una lengua muy complicada de aprender. Este hecho no le importó en demasía ya que cuando terminó la escuela se matriculó en un instituto de su ciudad en el que enseñaban el alemán de acuerdo a su edad. Los primeros días fueron algo complicados para ella ya que no conocía nada de la lengua germana. Esta era su primera experiencia con este idioma. Por eso, es que se matriculó en el nivel básico e intensivo del alemán. Quería aprenderlo con todas las de la ley y a la vez maximizar el tiempo que tenía en esa época. Por esos días, el estudio del alemán era lo que le quitaba casi todo el tiempo. Tan solo pensaba en estudiarlo y en conocer más sobre la cultura y la sociedad alemana. Esto último debido a que el material que tenía como base referencial para aprender el alemán mostraba muchos aspectos culturales, sociales, políticos y académicos de Alemania. Las semanas transcurrieron y ya cuando iba casi dos meses en el instituto, Gabriela por fin pudo comprender casi todos los temas que en un principio le habían resultado difíciles de aprender. Superó con creces la barrera gramatical del alemán así como su pronunciación. Obviamente todo esto de acuerdo al nivel que se encontraba en ese momento. Sin embargo, en comparación cuando comenzó el curso, el progreso que se había dado en ella había sido notable. Su propio profesor fue testigo de ello cuando se dio cuenta que Gabriela participaba más en clase. Sus intervenciones se volvieron más frecuentes. Y en los exámenes ratificaba todo lo que demostraba en cada clase. Atrás quedaron los primeros días cuando no podía estructurar oraciones simples y cuando no comprendía muchas palabras que estaban incluidas dentro del léxico alemán. Otro aspecto que influyó mucho en el aprendizaje de Gabriela fue la relación cercana que tuvo con su profesor y en general con sus compañeros de clase. Ese vínculo fue muy intenso y gratificante ya que en cada clase se veía ratificado con la interacción que se daba entre los alumnos y el profesor. Al ser pocos, doce en total, la interrelación que se producía sobrepasaba lo meramente académico o idiomático. El nexo era personal. Por eso, es que la motivación y la confianza siempre estaban presentes en todos los alumnos de esa clase de alemán. Hoy en día, Gabriela sigue cursando en el alemán en el instituto que escogió y cada vez lo maneja mejor ya que yo soy testigo de eso. El empleo de la Internet, de textos y de material audiovisual ayudaron de sobremanera para que su aprendizaje sea fructífero.

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