La enseñanza del alemán para los más pequeños de la casa

September 26th, 2007 by editor

Cuando Christian y Mariela decidieron viajar a Alemania tenían en mente radicar por allá varios años. Su plan inicial se basaba en que por lo menos debían pasar diez años desde su llegada para poder siquiera pensar en la idea de regresar a su natal Montevideo. Ambos habían conseguido, por intermedio de amigos, buenos trabajos que estaban relacionados a sus carreras. Por eso, cuando llegaron empezaron de inmediato a trabajar, motivados con la idea de establecerse de manera definitiva en tierras germanas. Además, ya sabían que un nuevo integrante de la familia estaba por llegar en algunos meses más. Antes de partir rumbo a Dortmund, le diagnosticaron a Mariela que estaba embarazada. Esta noticia, no afectó para nada los planes que tenían y siguieron con todo lo preestablecido hasta ese momento.

Al llegar al aeropuerto de Dortmund no tuvieron ningún problema de índole idiomático debido a que ambos manejaban el alemán de manera fluida. Los dos lo estudiaron cuando estaban en la universidad. Les demoró un par de años dominarlo pero para suerte de ellos lo llegaron a aprender sin ninguna clase de contratiempo. Tampoco lo tuvieron en el hotel ni cuando se presentaron en sus respectivos trabajos. El tiempo transcurrió y Mariela tuvo que dejar su trabajo de periodista para poder dedicarse de forma exclusiva al cuidado del niño. Ya estaba a punto de dar a luz y ya no podía seguir trabajando. Por su parte, Christian siguió laborando en el estudio de abogados en el que se venía desempeñando, esperando a que llegara el nuevo integrante de la familia. Cuando por fin llegó el día, ambos estaban muy nerviosos y tenían muchos planes para el futuro del niño que estaba por venir. El parto se dio sin contratiempos y Mariela reposó por algunas semanas mientras Christian se hacía cargo del pequeño. De pronto, sin darse cuenta, los meses habían pasado de una manera en que el pequeño Jeremías ya tenía casi tres años de edad.

Tanto Mariela como Christian querían que no olvidará sus raíces hispanas y por eso querían que aprendiera también el español. Aunque, sabían que era imperante que aprendiera el alemán debido a que era la lengua del país en donde iban a vivir por muchos años más. Por este motivo, es que decidieron matricularlo en un instituto especializado en la enseñanza del alemán para niños menores de cinco años. En este instituto, Jeremías iba a aprender el alemán como lengua materna pero también iba a conocer muchas cosas relacionadas al idioma de sus padres, el español. Esta fusión en el aprendizaje de ambas lenguas permitirá que en un futuro no muy lejano, Jeremías sea una persona que maneje de manera fluida dos lenguas, o sea, que sea bilingüe.

Actualmente, según lo que me cuenta Mariela, Jeremías ya muestra progresos en su aprendizaje. Ya maneja muchas palabras en alemán y algunas en español. Este avance lo está logrando gracias al empleo de material audiovisual. Sobretodo de videos y canciones que le enseñan las palabras y los significados de estas. Recién van dos meses desde que empezaron sus clases pero a Jeremías se le nota alegre cada vez que está en el salón de clase. Por eso, sus padres saben que tomaron la mejor decisión para su futuro. Eso es lo más importante.

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El aprendizaje del alemán en la vida de Gabriela

September 19th, 2007 by Mercedes

Si uno tiene objetivos claros en su vida podrá lograr lo que desee. A pesar de que parezca una frase cursi, la realidad lo demuestra así. Por eso, si uno tiene disciplina y constancia en lo que hace, podrá llevar a cabo una serie de acciones que se verán recompensadas en un futuro. Y una de estas recompensas es la que está obteniendo Gabriela al estudiar el alemán en su natal Barcelona. A pesar que un principio la idea le pareció un poco descabellada, con el correr de los días fue cambiando de opinión. Ella siempre quiso aprender el alemán aún cuando siempre había oído comentarios que le decían que era una lengua muy complicada de aprender. Este hecho no le importó en demasía ya que cuando terminó la escuela se matriculó en un instituto de su ciudad en el que enseñaban el alemán de acuerdo a su edad. Los primeros días fueron algo complicados para ella ya que no conocía nada de la lengua germana. Esta era su primera experiencia con este idioma. Por eso, es que se matriculó en el nivel básico e intensivo del alemán. Quería aprenderlo con todas las de la ley y a la vez maximizar el tiempo que tenía en esa época. Por esos días, el estudio del alemán era lo que le quitaba casi todo el tiempo. Tan solo pensaba en estudiarlo y en conocer más sobre la cultura y la sociedad alemana. Esto último debido a que el material que tenía como base referencial para aprender el alemán mostraba muchos aspectos culturales, sociales, políticos y académicos de Alemania. Las semanas transcurrieron y ya cuando iba casi dos meses en el instituto, Gabriela por fin pudo comprender casi todos los temas que en un principio le habían resultado difíciles de aprender. Superó con creces la barrera gramatical del alemán así como su pronunciación. Obviamente todo esto de acuerdo al nivel que se encontraba en ese momento. Sin embargo, en comparación cuando comenzó el curso, el progreso que se había dado en ella había sido notable. Su propio profesor fue testigo de ello cuando se dio cuenta que Gabriela participaba más en clase. Sus intervenciones se volvieron más frecuentes. Y en los exámenes ratificaba todo lo que demostraba en cada clase. Atrás quedaron los primeros días cuando no podía estructurar oraciones simples y cuando no comprendía muchas palabras que estaban incluidas dentro del léxico alemán. Otro aspecto que influyó mucho en el aprendizaje de Gabriela fue la relación cercana que tuvo con su profesor y en general con sus compañeros de clase. Ese vínculo fue muy intenso y gratificante ya que en cada clase se veía ratificado con la interacción que se daba entre los alumnos y el profesor. Al ser pocos, doce en total, la interrelación que se producía sobrepasaba lo meramente académico o idiomático. El nexo era personal. Por eso, es que la motivación y la confianza siempre estaban presentes en todos los alumnos de esa clase de alemán. Hoy en día, Gabriela sigue cursando en el alemán en el instituto que escogió y cada vez lo maneja mejor ya que yo soy testigo de eso. El empleo de la Internet, de textos y de material audiovisual ayudaron de sobremanera para que su aprendizaje sea fructífero.

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